Por Francisco Vigo.
Publicado el 12/07/2021.

All’pata Paguikun

José Isabel es heredero de la Sabiduría Cajamarquina Quechua, su relación con las montañas viene de la infancia; el Quilish es su Apu, sin embargo, el Qayaqpuma lo recibe bien, caminamos con él por la montaña.


Él conoce casi todas las plantas de la zona: Para qué sirven, sus nombres en quechua y en español, cómo prepararla y cuánto dar al paciente.

Plantas silvestres cosechadas por José Isabel. Foto: Francisco Vigo.


José Isabel dice que no podemos entrar a una casa pateando la puerta, así que nos enseña cómo realizar un pago a la tierra al estilo de sus ancestros: “Coca, aguardiente, azúcar, fruta… nada más, si quieren pongan ustedes más cosas”. Una pequeña cueva será el lugar. Allí, unos maestros de color rojo nos acompañan, pintados desde hace siglos en estas rocas prehistóricas.


José Isabel se quita el sombrero, coloca las ofrendas sobre una pequeña manta, realiza algunas oraciones en su nativo quechua. Luego nos cuenta que la coca es elemental en el All`pata Paguikun.

“Porque es la planta más importante para nosotros los del campo; si hay un velorio y no hay coca, nadie va. El aguardiente alegra, por eso hay que invitárselo a la montaña, ¿Qué pasa si hay una fiesta sin aguardiente? No es fiesta pues… lo malo es tomar mucho. El dulce es porque a las montañas les gusta lo dulce, ¿A quién no le gusta?”.


¿Y de quién aprendió usted a hacer el pago a la tierra don José? “De mis abuelos pues. Uno aprende viendo, si en la familia hay gente que sabe de estas cosas, uno aprende. Así como mi hijo que también está aprendiendo”.


Vamos por la carretera y aun allí José Isabel va observando las plantas que son remedios, también hay “remedios grandes”, pero eso es otro tema y José Isabel también conoce.

José Isabel, maestro de la cosmovisión andina en Cajamarca. Foto: Francisco Vigo.

Haywarikuy

Kike Pinto es un músico limeño que ha pasado gran parte de su vida recorriendo los Andes y la Amazonía aprendiendo e investigando el origen de diversos instrumentos musicales ancestrales, así como sus usos en festividades y rituales a lo largo del país.


Es en este caminar que se ha encontrado con maestros que lo han guiado en el uso de la hoja de coca en el pago a la tierra.


Para Kike, el Pago a Pachamama configura una demostración de agradecimiento, petición u ofrenda. “Sería de mala educación y una falta total de sentido común, llegar a un lugar y simplemente servirse de todo lo que hay. Cuando visitamos una huaca o un lugar sagrado, con mayor razón, (el lugar) tiene que ser honrado y se debe pedir permiso”.


“De acuerdo a la cosmovisión ancestral andina y amazónica y en todas las culturas nativas americanas, además de la manifestación física, existe una emanación espiritual, existen seres que pueblan esos lugares: Cada lugar tiene un dueño, dueña o ambos (recordando que en nuestra cosmovisión todo es dual) así como los seres que vivieron allí antes y también otras manifestaciones como animales, plantas, piedras… todo eso, en nuestra cosmovisión tiene vida consciente y afectiva y por lo tanto, siente”.


Todo esto se realiza a través de diferentes protocolos, ya sea a través del ofrendar hojas de coca escogidas, tabaco, gotas de licor, así como oraciones, cantos, inciensos, etcétera.


“Los abuelos andaban cargando siempre hojitas de coca, tabaco y otros implementos, especialmente cuando sabían que pasarían por un lugar sagrado. Hay muchas personas que han heredado este conocimiento a través de la tradición oral, sin haber leído libros ni haberlo buscado en ideologías”.

Los vestigios que nos permiten comprobar esta práctica, están en las ofrendas encontradas en tumbas y templos, en donde se han encontrado elementos que no tendrían mayor razón para estar ahí que no pueda ser la ofrenda, como, por ejemplo, las conchas spondylus.

Huanca en el Apu Qayaqpuma. Foto: Francisco Vigo.


“He tenido mi principal acercamiento con algunos maestros que, dependiendo de la zona, toman diferentes nombres, como “Paqoruna” quien es una persona dedicada a la actividad de hacer ofrendas, leer la coca, guiar espiritualmente al pueblo, curar, etcétera. También he conocido a maestros del centro, que son llamados “curiosos” o “curas”; en las zonas aymara, son conocidos como Yachaq o Yatiris, o en el Cusco “Pampamisayoq”, son ellos quienes me han adoptado y me han dado algunos conocimientos y ciertos permisos para realizar el pago, pero yo no las practico de manera comercial ni pública como un oficio, porque yo soy músico, a pesar de que esta actividad ha enriquecido y enriquece mi vida”.

*Artículos inéditos hasta hoy escritos entre los años 2014 y 2015 basados en entrevistas y visitas realizadas como parte de la investigación previa a la publicación del fotolibro Qayaqpuma – Francisco Vigo.